Cueva del Viento

Historia

La Cueva del Viento era ya conocida por los Guanches hace más de 2.000 años, pues se han encontrado restos de enterramientos en la cavidad. Pero hasta el año 1776 no se tiene ninguna referencia de la misma. En este mismo año, los Hermanos Bethencourt de Castro y Afonso Molina la citan en su descripción de la Cueva de San Marcos. La entrada principal de la cavidad se encuentra en el barrio que lleva su nombre, Cueva del Viento, lo que indica que era conocida por la gente del lugar desde hacía mucho tiempo.

La historia de los últimos descubrimientos se inicia en 1969 con la exploración profunda y con la publicación, en 1970, de la primera topografía, de poco más de 6 Km., realizada por la sección espeleológica de La Guancha del grupo Montañero de Tenerife. En 1973, espeleólogos del Shepton Mallet Caving Club descubren el que posteriormente se llamó, en su honor, “Pozo de los Ingleses”, que conecta el piso tercero con una gran galería de cerca de 4 kilómetros de desarrollo en el nivel más bajo. Este importante hallazgo permitió ampliar considerablemente la cavidad, pasando a tener el complejo 10 kilómetros de desarrollo.

Años después comienzan a realizarse estudios biológicos por parte del Departamento de Zoología de la Universidad de La Laguna, descubriéndose una gran variedad de fauna cavernícola. A su vez, por parte del Grupo de Espeleología de Tenerife Benisahare, se descubren y topografian nuevas galerías en la cavidad.

En 1989, este mismo grupo conecta la Cueva del Viento con la del Sobrado a través de estrechas gateras, pasando el complejo a tener un desarrollo total de 14 kilómetros. Este descubrimiento da aún más importancia al gran complejo volcánico, planteándose la necesidad de retopografiar la totalidad de las ramificaciones.

En el año 1994 empiezan las obras de acondicionamiento para hacer visitable el tubo volcánico coordinadas por el Museo de Ciencias Naturales, centro integrado en el Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife. Una de las primeras actuaciones fue desescombrar la boca donde terminaba uno de los ramales. La excavación pone al descubierto una sima de 17 metros de profundidad, con cascada de lava, que conecta con otro piso del tubo volcánico, con 2,35 kilómetros de desarrollo.

Estos descubrimientos sólo dan unas pinceladas de la gran importancia geológica y patrimonial de este gran complejo subterráneo, que dará muchas más sorpresas en un futuro.

La espeleología en Canarias es una actividad relativamente reciente que se inicia a finales de los años sesenta y en la que la Cueva del Viento ha escrito memorables páginas. Los pioneros fueron miembros del Grupo Montañero de Tenerife, seguidos de la Sección de Exploraciones Vulcanoespeleológicas de La Guancha.

Y así, el estudio de esta cavidad fue el origen de la vulcanoespeleología canaria. Los dos años que duró la exploración y topografía del tubo icodense sirvieron como escuela para muchos de los futuros vulcanoespeleólogos de las islas.

En 1978, nace el Grupo de Espeleología de Tenerife Benisahare. Es el primero dedicado específicamente a la espeleología en Canarias y toma el relevo en la exploración de la Cueva del Viento. Sus trabajos vulcanoespeleológicos se presentan en Congresos Nacionales e Internacionales de Espeleología, fomentando ampliamente el conocimiento de este bello deporte-ciencia en el archipiélago canario.

A consecuencia de esta labor, nacen la Escuela Canaria de Espeleología y nuevos grupos y secciones de esta especialidad en el resto del archipiélago.